Desde la restauración de pipe racks y plataformas hasta el seguimiento de hallazgos e inspecciones anuales, la superintendencia trabaja para anticipar riesgos y mantener en condiciones seguras la infraestructura que sostiene la operación.

Garantizar la confiabilidad de los activos estructurales críticos es la misión permanente de la Superintendencia de Integridad Estructural de Activos. Desde esta área se desarrollan inspecciones, evaluaciones y proyectos de recuperación estructural que permiten resguardar la continuidad operacional y, por sobre todo, la seguridad de las personas.

Actualmente, el equipo concentra sus esfuerzos en la restauración de revestimientos de los pipe racks de las plantas de flotación y molibdeno, la recuperación de plataformas en harneros, intervenciones en correas de la planta concentradora y trabajos en infraestructura del Puerto Punta Chungo, incluyendo la rehabilitación de barandas del shiploader.

Estas labores se complementan con un programa anual de inspecciones, seguimiento de hallazgos de integridad estructural y la ejecución de iniciativas de inversión para recuperar estructuras estratégicas de la operación.

Para Abdón Figueroa, ingeniero de Integridad Estructural de Activos, la misión del área es clave para la operación. «Nuestro propósito es asegurar la confiabilidad de los activos estructurales críticos de la compañía. Esto permite entregar continuidad a la operación y, por sobre todo, seguridad a las personas, evitando cualquier tipo de colapso estructural», afirmó.

El trabajo técnico también implica enfrentar condiciones operacionales complejas. Andrés Cerón, supervisor de Mantenimiento de Integridad de Activos, explicó que uno de los principales desafíos está dado por el entorno donde se ejecutan las intervenciones. «En Pelambres tenemos condiciones climáticas complejas, con inviernos fríos y nieve, además de veranos muy calurosos. A eso se suman las dificultades de acceso a distintas áreas de la planta, lo que hace más exigente la planificación y ejecución de cada trabajo», señaló.

Desde el ámbito de la gestión, Camila Vera Arancibia, profesional de Control y Gestión de la empresa JEJ, destacó que su labor está enfocada en coordinar el plan anual de inspecciones, hacer seguimiento a los hallazgos de integridad estructural y apoyar el desarrollo de un proyecto CAPEX para la limpieza y recuperación estructural de la planta de molibdeno.

Además, valoró su incorporación a la industria minera. «Me parece una experiencia muy buena y gratificante. Me siento muy feliz de pertenecer a este equipo y a esta superintendencia. Son mundos muy distintos, pero me quedo con la minería por el impulso que existe hacia la equidad de género», comentó.

Con un trabajo permanente en terreno y una planificación basada en la prevención, la Superintendencia de Integridad Estructural de Activos cumple un rol estratégico para mantener la confiabilidad de la infraestructura crítica de Minera Los Pelambres, anticipando riesgos, fortaleciendo la seguridad y asegurando la continuidad operacional.

“Valoro que la compañía impulse estas iniciativas, ya que reflejan un fuerte compromiso con el desarrollo profesional y el mejoramiento continuo de la organización», destacó uno de los participantes.

Con una ceremonia de entrega de diplomas finalizó una nueva versión del Diplomado para Administradores de Contratos Críticos, iniciativa impulsada por Minera Los Pelambres, a través de la Gerencia de Personas y Organización, junto a la Universidad Católica del Norte (UCN).

El objetivo de la instancia formativa es fortalecer las competencias de quienes cumplen un rol clave en la administración de contratos y potenciar su desarrollo.

Durante el programa se abordaron materias como Administración de Contratos, Riesgos y Compliance, Seguridad y Salud Ocupacional, Medio Ambiente y Comunidades, y Contratación de Servicios. Los contenidos fueron impartidos por académicos de la casa de estudios y relatores internos de distintas áreas de la compañía, integrando conocimientos técnicos con la experiencia de la operación.

Para Catalina Olate, gestora de Aprendizaje en la Gerencia de Personas y Organización, el valor del programa va mucho más allá de la formación técnica. «El verdadero impacto de este diplomado trasciende los manuales y las aulas del día a día. Se trata de sembrar excelencia en quienes tienen la gran responsabilidad de cuidar nuestras alianzas y recursos. Fortalecer estas competencias es nuestra forma de reafirmar que creemos en nuestro propio talento», explicó.

En la ceremonia de cierre también fueron reconocidos Wilson Lara, jefe de Gestión Flota de la Gerencia de Operaciones Integradas, y Jaime Barrios, ingeniero senior de Servicios de la Gerencia Mina, quienes obtuvieron nota final 7 y recibieron un reconocimiento bajo la competencia del Sello de Liderazgo «Me desarrollo y desarrollo a otros» por su compromiso con el aprendizaje y la excelencia.

Para Wilson Lara, «participar en este diplomado fue una experiencia muy enriquecedora que me permitió profundizar mis conocimientos. Destaco especialmente que parte de los módulos fueron impartidos por especialistas de distintas áreas de MLP, quienes aportaron una visión práctica y alineada con la realidad de la compañía. Además, el intercambio de experiencias enriqueció el aprendizaje y permitió compartir buenas prácticas entre colegas».

En tanto, Jaime Barrios señaló que «el diplomado fortaleció competencias en administración de contratos y entregó herramientas aplicables directamente a mi gestión. Valoro que Minera Los Pelambres impulse estas iniciativas, ya que reflejan un fuerte compromiso con el desarrollo profesional y con el mejoramiento continuo de la organización».

La intervención de 109 horas permitió ejecutar trabajos críticos, incorporar tecnología robotizada y modernizar sistemas para mejorar el desempeño.

Con mejores condiciones para enfrentar una nueva campaña quedó el SAG 2 tras la mantención mayor de Línea 2, una intervención de 109 horas que permitió ejecutar trabajos críticos en los principales equipos del circuito, reforzando su confiabilidad y disponibilidad operacional.

Las labores consideraron el cambio de revestimientos y sellado tapa alimentación del Molino SAG 2, cambio revestimientos del Molino de Bolas 6, instalación de nuevo diseño de revestimientos de la batería N°3 de hidrociclones y trabajos en la correa CV021.

Además, el cambio de revestimientos molino SAG 2 se realizó con dos brazos robotizados operando en forma simultánea, tecnología que contribuye a mejorar la seguridad de las personas y la eficiencia de la intervención. «Fue una mantención bien ejecutada, sin desviaciones relevantes en seguridad ni en plazos, y con cumplimiento de las actividades críticas comprometidas. Esto fortalece la confiabilidad del sistema y contribuye a la continuidad operacional de la Línea 2», destacó Luis Pérez, superintendente de Planificación Mantenimiento Concentradora.

Uno de los trabajos más relevantes fue la modernización del sistema de enfriamiento del SAG 2, donde se reemplazaron equipos, piping, bombas, estanques y sistemas de control para aumentar la estabilidad operacional y disminuir fallas que afectaban el desempeño del activo.

«Estamos reemplazando un sistema antiguo por uno completamente modernizado. Apuntamos a reducir las fallas, aumentar el MTBF y disminuir los tiempos de reparación para proteger de mejor manera este activo crítico», explicó Rubén Alarcón, ingeniero de Mantenciones Mayores Eléctrico e Instrumentación.

Para Rodrigo Allende, supervisor de Mantenciones Mayores, el desafío principal era asegurar que el equipo volviera a operar en condiciones óptimas. «El objetivo es aumentar la confiabilidad entre campañas y recuperar un molino seco y sin filtraciones, símbolo del compromiso y la excelencia con que antes trabajábamos, cuando cada detalle y la limpieza hablaban de nuestro orgullo por hacer las cosas bien», señaló.

La mantención movilizó a cerca de mil trabajadores entre los turnos de día y noche, quienes ejecutaron cada una de las actividades programadas con foco en seguridad, calidad y planificación, dejando a la Línea 2 preparada para enfrentar un nuevo ciclo operacional.

La compañía ya supera las mil horas de trabajo con maquinaria para habilitar caminos y apoyar la recuperación de la conectividad en 24 localidades de Salamanca, Illapel, Los Vilos y Canela.

Volver a abrir un camino significó mucho más que despejar una ruta. Para cientos de familias fue recuperar el acceso a sus hogares, a centros de salud, abastecimiento y servicios básicos después del sistema frontal más intenso registrado en las últimas décadas.

Con ese objetivo, Minera Los Pelambres mantiene un amplio despliegue de maquinaria y equipos en coordinación con autoridades, municipios y organismos de emergencia. A la fecha, el plan de apoyo considera más de 130 intervenciones, más de mil horas de trabajo con maquinaria y cerca de 300 kilómetros de caminos intervenidos en 24 localidades de Salamanca, Illapel, Los Vilos y Canela.

Las labores han incluido la habilitación y despeje de caminos, retiro de barro y sedimentos, construcción y refuerzo de pretiles de protección y apoyo con maquinaria para responder a las necesidades más urgentes de las comunidades afectadas.

Uno de los sectores donde este trabajo fue decisivo fue Choapa Viejo, en Illapel. El desborde del río inundó el pozo de agua potable y amenazó las viviendas cercanas, por lo que se construyeron pretiles de protección para resguardar tanto la infraestructura sanitaria como el cauce.

«Cuando empezó a llover y se salió el río, me contacté inmediatamente con la minera y la ayuda llegó muy rápido. La excavadora y el bulldozer hicieron un pretil para proteger el pozo y otro en el río. Que la ayuda llegara a tiempo fue maravilloso», destacó Karina Donoso, presidenta de la Junta de Vecinos de Choapa Viejo.

Para Agustín Riesco, gerente de Asuntos Públicos de Minera Los Pelambres, recuperar la conectividad significa devolver tranquilidad a las comunidades. «Cuando una comunidad queda aislada, recuperar un camino es mucho más que restablecer el tránsito. Es permitir que las personas vuelvan a acceder a servicios básicos y retomen poco a poco su vida cotidiana. Por eso hemos puesto a disposición nuestras capacidades y equipos para apoyar la recuperación de cada localidad.»

En Tranquilla, comuna de Salamanca, donde durante varios días no hubo señal telefónica ni conexión a internet, la maquinaria permitió rehabilitar los accesos más dañados una vez restablecido el contacto con la comunidad.

«Cuando tuvimos las mayores dificultades pedimos apoyo y la respuesta fue muy rápida. Había sectores completamente intransitables y gracias a la maquinaria logramos habilitarlos. La comunidad quedó muy agradecida», señaló Raquel Arredondo, presidenta de la Junta de Vecinos de Tranquilla.

El despliegue en terreno continúa y seguirá adaptándose a las necesidades de las distintas localidades, en coordinación permanente con autoridades, municipios y organismos de emergencia.

La iniciativa entrega herramientas de contención emocional inmediata para enfrentar situaciones críticas y fortalecer el cuidado mutuo en faena.

Minera Los Pelambres se convirtió en la primera operación de Antofagasta Minerals en implementar un programa de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP), una iniciativa orientada a capacitar a trabajadores y trabajadoras en la entrega de apoyo emocional inicial frente a situaciones críticas o potencialmente traumáticas, reforzando así el cuidado integral de las personas en la operación.

Esta iniciativa busca entregar herramientas concretas para brindar contención emocional inmediata y apoyo inicial a las personas que han vivido una situación crítica o potencialmente traumática. En esta primera etapa, la capacitación estuvo dirigida a personal clave, principalmente brigadistas, seleccionados por su cercanía con los equipos de trabajo y capacidad de respuesta en terreno.

Durante el proceso, los participantes aprendieron la metodología “ABCDE” de primeros auxilios psicológicos. Este protocolo práctico les entrega herramientas básicas para reconocer señales de malestar emocional, brindar apoyo inicial, favorecer la escucha activa, identificar necesidades inmediatas y activar redes de apoyo cuando corresponda.

Marcela Rodríguez, Superintendenta de Riesgos de Salud Ocupacional, explica que «esperamos que este programa contribuya a consolidar una cultura de Bienestar donde la salud mental tenga la misma relevancia que la seguridad física. Contar con personas capacitadas promueve la detección temprana de situaciones de riesgo, fomenta el apoyo mutuo y ayuda a generar ambientes laborales más seguros».

La capacitación fue liderada por Sebastián Tapia, sicólogo especialista en Salud Ocupacional y relator del curso, quien valoró enormemente la gran disposición y el interés mostrado por el equipo de faena durante las jornadas de taller.

El profesional destacó la importancia de abrir estos espacios en la minería. «Este tipo de iniciativas es especialmente valioso, ya que pocas compañías incorporan contenidos de Primeros Auxilios Psicológicos como parte de su enfoque preventivo. El programa es clave para fortalecer una cultura que integre la seguridad, la salud mental y el cuidado mutuo», concluyó.

Cabe destacar que el rol de estos primeros respondedores no consiste en realizar intervenciones clínicas ni terapias psicológicas. Su labor se centra exclusivamente en ofrecer un acompañamiento voluntario inicial a través de la escucha activa y la contención emocional, realizando una derivación correspondiente cuando sea necesario y de manera voluntaria por parte de la persona que recibe el apoyo.

Con la implementación de este programa, Minera Los Pelambres busca dar un avance importante para fortalecer una cultura preventiva que integre la seguridad, la salud mental, el cuidado mutuo y la respuesta oportuna ante situaciones de crisis en el contexto laboral, influyendo de manera positiva en el desempeño de los equipos.